¿Por qué los niños de 3 años no llevan bien perder?

Así cambia el cerebro de los niños cuando abusan de las pantallas
23 enero, 2023

Para un niño de 3 años perder no es una opción. A esa edad están en pleno desarrollo emocional y cognitivo, pero aún no cuentan con demasiadas habilidades que le permitan lidiar con el mundo que les rodea, ni poseen recursos psicológicos suficientes para afrontar los fracasos.

La importancia de enseñar a perder a los niños

Prueba a ganar a un pequeño de esta edad, obvia todas las indirectas que te envía y pasa por alto sus reglas y te enfrentarás a un enfado de proporciones monumentales. Se trata de un comportamiento mucho más habitual de lo que imaginas, ya que responde a su incapacidad para lidiar con el fracaso. Ten en cuenta que a esta edad los niños no tienen desarrolladas muchas de sus habilidades cognitivas, emocionales ni sociales, por lo que les cuesta muchísimo asumir que no pueden conseguir todo lo que se proponen. 

Afortunadamente, es una fase que van superando poco a poco, un proceso al que puedes contribuir brindándoles herramientas que le permitan aprender a lidiar con el fracaso.

¿Cómo ayudar a tu hijo de 3 años a perder sin herirlo?

Enseñar a perder a un niño de 3 años sin herirlo a veces puede ser complicado. Sin embargo, si te mantienes a su lado, le muestras todo tu apoyo y le ofreces las herramientas necesarias para que pueda aprender de su fracaso, le estarás preparando para el futuro sin herir su orgullo ni sus sentimientos. ¿Cómo conseguirlo?

  1. Enséñale que lo importante no es el destino, sino el camino. Anímalo a divertirse durante todo el proceso, sin pensar en el resultado.
  2. Alégrate cuando gane, pero también cuando pierda. Hazle saber que, aunque no haya conseguido su objetivo, se ha llevado un valioso aprendizaje.
  3. Pídele que hable abiertamente sobre sus emociones. Pregúntale cómo se siente y escucha atentamente lo que tiene que decir. Validar sus emociones hará que se sienta mejor.
  4. Bríndale herramientas emocionales para que canalice su frustración de forma más asertiva. Técnicas como la respiración diafragmática, el globo o la rana, pueden ayudar.
  5. Enseña con el ejemplo. Conviértete en un patrón a seguir cuando pierdas o hayas fracasado. De esta manera, le estarás enseñando a tu hijo cómo comportarse cuando le suceda. 

En definitiva, en esta edad no tienen una gran paciencia y necesitan una gratificación instantánea. De manera que, cuando no consiguen lo que quieren, pueden frustrarse con mucha facilidad. Ahí es clave tu labor para que los pequeños puedan ir lidiando con estas situaciones de forma natural.

Fuente: etapainfantil.com