¿Por qué los niños hablan solos? ¿Qué beneficios tiene?

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Los niños hablan solos. Sin embargo, la mayor parte de los adultos también lo hacen. Si te preocupa este tema, debes tener en cuenta que los niños tienen mucha imaginación, les gusta descubrir y no paran de buscar formas de entretenimiento. Para pasarlo bien, muchas veces sienten la necesidad de compartir su alegría y sus inventos. En los momentos en los que no estás para escucharle y ver lo que ha creado, habla.

¿Por qué los niños hablan solos?

Desde que nacen, tus hijos han recibido de ti la necesidad de expresarse. Siempre has querido escuchar e incluso has llegado a imaginar cómo sería su voz. Por tanto, cuando empieza a manifestarla, no deberías desear que se callase. Los niños que hablan continuamente desarrollan mucho más rápido las capacidades del habla. Cuanta más práctica tienen, mejor aprenden a comunicarse y, además, mucho antes. Si crees que no les sirve de nada no tener supervisión, estás equivocado: ellos mismos se autocorrigen si fallan.

La comunicación del entretenimiento

Debido a que la mayor parte de las personas de cualquier edad lo hacen, sí es normal que hablen solos. Puedes preocuparte si no habla contigo cuando le preguntas algo o si no quiere nunca jugar con otros niños. Este proceso se ve mucho más claro en niños o niñas que tienen hermanitos o hermanitas. Si tienes más de un hijo, habrás observado que tu primer bebé empezó a hablar solo y a jugar solo, entreteniéndose con su propia voz, mientras que el segundo ya buscaba la voz de su hermano o hermana mayor.

El habla egocéntrica

Además de para entretenerse, los niños piensan en alto. Esto nos lleva a saber lo que traman, lo que van a hacer a continuación y cómo comprender los juegos que crean. Esta necesidad de experimentar en alto lo que se piensa constituye un proceso natural por el que deben transitar. Les ayuda a aprender a pensar, a organizar sus pensamientos y a ensayar las maneras de hacer cosas diferentes. Esta fase del habla es conocida como la fase del habla egocéntrica. Podrás divertirte mucho observándola, pero no deberías contribuir a que acabe.

Tipos de hablas egocéntricas

Tal y como has leído en el párrafo anterior, las hablas egocéntricas no se corresponden con un aspecto negativo. Muy al contrario, es una fase necesaria y positiva para el niño o la niña. Durante esta, desarrolla muchas actitudes y aprende muchas cosas. Además, también te permite acercarte a él o a ella. Dentro de estas fases del habla, se pueden diferenciar básicamente tres tipos de habla egocéntrica.

Ecolalia

La ecolalia o la repetición de palabras es una fase que no atraviesan todos los niños. En ella, se encargan de interiorizar lo que escuchan y de repetirlo. No es que no sepan construir sus propios discursos, sino que están ensayando los que escuchan para después elaborar sus propias frases. Se comportan así porque se dan cuenta de que tienen que aprender de personas que hablan mejor. En consecuencia, repiten las cosas que están diciendo los demás. No debes tomarlo como una burla, sino como una fase del aprendizaje.

Monólogo

Cuando el niño habla consigo mismo el proceso se llama monólogo. Esto no quiere decir que solo se produzca cuando está solo, sino que puede estar manifestando esta fase del habla con gente a su alrededor. Eso sí, si hay gente, el monólogo no tiene en cuenta a estas personas. Muchas veces, el discurso se basa en órdenes. En otras palabras, en aspectos que sabe que hay que hacer. Por ejemplo, puede estar hablando consigo mismo sobre cómo recoger sus juguetes. Si lo piensas bien, también es un tipo de repetición: crea un discurso nuevo a partir de órdenes que ha recibido de sus cuidadores en otras ocasiones.

Monólogo colectivo

A diferencia del monólogo individual en el que el niño se comunica consigo mismo, este tipo de discurso va dirigido a otras personas. Sin embargo, no deja de existir porque las personas que están alrededor no presten atención. Para que lo entiendas, es el típico monólogo que un niño hace cuando quiere explicar un juego o cuando quiere buscar a otros jugadores que participen en su invento. Si escuchan, interactúan y les gusta, él o ella responden activamente. De lo contrario, siguen explicando y hablando sin dejar de jugar.

En definitiva, es cierto que los niños hablan solos, pero forma parte de una fase didáctica necesaria para llegar a comunicarse socialmente. Nunca se debe cohibir este proceso ni menospreciar sus manifestaciones. Observa bien las necesidades de tu hijo y trata de participar lo máximo posible en sus fases de aprendizaje para que, cuando quiera sentirse escuchado, puedas prestarle esa atención que tanto reclama.

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