¿Conoces la frustración en niños? ¿Sabes manejarla?

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Frustración y tolerancia a la frustración

La frustración es un sentimiento que surge cuando no logramos conseguir nuestros deseos. Ante este tipo de situaciones, el niño suele reaccionar a nivel emocional con expresiones de ira, de ansiedad o disforia, principalmente, aunque también tiene reacciones físicas (más adelante lo veremos todo en detalle). Son los niños con baja tolerancia a la frustración y, en su caso, el origen de la problemática no se encuentra en las situaciones externas en sí mismas, sino en la forma en la que el pequeño las afronta, y aquí los padres tienen muchos trabajo qué hacer.

Por su parte, la tolerancia a la frustración es aquella capacidad que nos permite afrontar de forma saludable situaciones que nos generan sensación de impotencia.

En los niños, es frecuente que la frustración sea desencadenada por los límites que los adultos les marcan o cuando no consiguen algo que quieren.

Educar a los niños con baja tolerancia a la frustración

Es fundamental enseñar a nuestros hijos a tolerar la frustración desde pequeños, a afrontar esas situaciones en que no consiguen lo que quieren, aunque eso signifique que de vez que veamos a nuestro hijo ‘sufrir’. Pero ese sufrimiento es pasajero y muy poco comparado con el que puede sentir cuando se enfrente él solo a los ‘NO'» o a los problemas de la vida y no tenga a nadie que le ‘alivie’.

Durante la infancia, los niños piensan que el mundo gira alrededor de ellos, que el mundo existe porque ellos existen, son egocéntricos, (es evolutivo), no saben esperar, (no tienen aún desarrollado el concepto del tiempo), y les cuesta mucho pensar en los demás y sus necesidades.

Cuatro claves que te pueden ayudar

1. Hazle saber que su emoción es válida, pero no su conducta

Es importante que los niños entiendan que lo que sienten es válido (por ejemplo, el enfado), pero que sus conductas no siempre son adaptativas o adecuadas.

Así, un niño tiene todo el derecho a sentir rabia ante determinadas situaciones; sin embargo, debemos hacerle entender que lo que no es adecuado es su conducta (cuando aparecen rabietas, conductas agresivas, etc.).

2. Enséñale a identificar la frustración

Más allá de reconocer como válida su emoción, también es importante que el niño o la niña aprenda a identificar esta emoción. Esto puede hacerlo a través de la identificación de sus señales corporales (físicas) y psicológicas (en niños pequeños, esto segundo es un poco más complejo).

3. Trabaja la gestión de los límites

Como decíamos, esa frustración mal gestionada es la que nos está indicando una baja tolerancia a la frustración. Y esto, a su vez, con frecuencia aparece en los niños a quienes se les marcan ciertos límites.

Por ejemplo, límites como: no poder jugar mientras se come, marcar la hora de ir a la cama, pactar las horas de ver la televisión antes de ir a dormir, etc.

4. Enséñale conductas alternativas a la ira

Cuando un niño presenta una baja tolerancia a la frustración, con frecuencia manifiesta las rabietas ya comentadas. Por ello, si quieres trabajar esta tolerancia, también será importante que le ofrezcas conductas alternativas a esa ira o enfado.

 

Y tú, ¿Crees que es importante potenciar desde bien pequeños la tolerancia a la frustración? ¿Qué estrategias te resultan a ti útiles?

 

IMAGEN / PIXABAY

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